Nota Pablo - Facultad de Comunicación y Lenguaje
Rescatar el mejor oficio del mundo
Hace 25 años, por los pasillos del edificio 67 de la Javeriana, por “el neurológico”, no recuerdo a nadie atormentado por la pregunta de si valía o no la pena ser periodista, o si tenía alguna utilidad. Lo que sí circulaba en fotocopias era un discurso que Gabriel García Márquez había ofrecido el 7 de octubre de 1996 en la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, que ya desde el título —El mejor oficio del mundo— dejaba entrever que el problema del periodismo a finales del siglo XX no era tanto un problema existencial sino pedagógico.
Lo que sí lamentaba Gabo era que los periodistas se formaran en salones y no en las salas de redacción: “Tal vez el infortunio de las facultades de comunicación social es que enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo”.
Ahora que los periodistas si experimentamos una crisis existencial, ahora que tratamos de redescubrir el sentido de nuestro oficio en una sociedad en la que el viejo mundo de las comunicaciones ha sido reemplazado por otro que nadie termina por entender, donde los Modelos de Lenguaje de Gran Tamaño redactan noticias mejor que los estudiantes de último semestre, vale la pena releer el viejo discurso de Gabo con otros lentes.
Gabo ya se había pillado que el oficio no estaba evolucionando a la misma velocidad que la tecnología: “los periodistas se extraviaron en el laberinto de una tecnología disparada sin control hacia el futuro”. Y eso que apenas había visto las grabadoras portátiles y los computadores, lejos aún de imaginar las páginas web, las redes sociales o a cada ciudadano con una pantalla táctil en el bolsillo.
En aquel discurso, Gabo hacía una defensa del reportaje como el género que lograba que el lector conociera la noticia “como si hubiera estado en el lugar de los hechos”. Dejando de lado la nostalgia por los viejos géneros, creo que si logramos rescatar los valores tradicionales del buen periodismo junto a las virtudes que ofrecen las nuevas tecnologías, podríamos volver a experimentar la inspiración de ejercer el mejor oficio del mundo, podríamos ofrecer a los ciudadanos la posibilidad de entender el mundo en que vivimos.
Pablo Correa / Director de la Maestría en Periodismo Científico










